lunes 06 diciembre 2021

Cerrando oficinas

José Antonio Ortega
"DESDE MI PUPITRE" Intento aprender cada día, y como observador atento procuro escribir un poco de todo con respeto y disciplina, de recuerdos, necesidades y de aquello que mientras pueda, vaya encontrándome por el camino, siempre dando gracias al estímulo de la vida.
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Recuerdo la primera vez que vi una cartilla de ahorros; la libreta era de mis padres, y aunque el saldo no era cuantioso, me llamó la atención que los apuntes estaban hechos a mano, aquí no habían llegado todavía los ordenadores y la máquina de escribir se utilizaba para datos y otras tareas de oficina. No soy tan mayor para haber conocido a aquellos empleados de banca con visera y manguitos para evitar manchar de tinta los puños de la camisa.

Sé que la cartilla era de una caja de ahorros, no estoy seguro de cuál. Lo que sí sabemos es que la Caja de Ahorros Provincial de Murcia se creó en 1964 por la entonces Diputación Provincial y que desde siempre, sobre todo la gente mayor, la llamaba la “cajica”, tal vez por pequeña, sencilla y probablemente por considerar a la Caja de Ahorros del Sureste de España, fundada en 1940, cuyo origen se remonta a la Caja de Ahorros del Mediterráneo, antes de 1900, como la grande, situada en un edificio señorial en la misma calle España.

La “cajica”, tiempo después amplió horizontes y pasó a ser Caja de Ahorros de Murcia, CajaMurcia. Aquí en Yecla, disponía de una oficina principal, una de las pioneras de la provincia, y de dos sucursales hasta el año 2012, incluso alguien pensó en abrir una cuarta oficina, para dar servicio en el entorno del barrio de San Juan.

La Caja de Ahorros del Sureste de España, con una oficina principal de las más antiguas y dos sucursales, pasó a llamarse Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, y después otra vez Caja de Ahorros del Mediterráneo; una entidad que siempre miró para Alicante, dejando a Murcia en segundo plano.

Dicho esto, la “cajica”, pasó a ser Banco Mare Nostrum, y después se integró en Bankia; este banco que se inauguró a toque de campana de la noche a la mañana tras el tejemaneje de Caja Madrid, y la CAM, para entendernos, se integró en el Banco Sabadell.

Después de esta retahíla, y tras muchos requiebros, cambio de carteles, rótulos y vinilos, Bankia se ha fusionado con Caixa Bank y el Sabadell, a ciencia cierta, no sé cómo acabará para garantizar su futuro.

La crisis financiera entre operaciones oscuras y tarjetas negras, entre otras cosas sirvió para el rescate bancario, mientras los consejos de administración haciendo de su capa un sayo recibieron cuantiosas indemnizaciones. Doctores tiene la iglesia, directivos y políticos en las cúpulas de entidades, dentro de los cuales algunos hicieron sisa, también, cuando fueron capaces de llevar a ciertas de ellas a la quiebra con falsedades contables, incluso -supuestamente- habiendo estafado a clientes promoviendo suculentos beneficios.

En el recuerdo quedan aquellas cajas y montes de piedad. En «tierra de nadie» están determinadas pequeñas poblaciones sin ninguna entidad bancaria, cuyos clientes tienen que desplazarse a otros lugares. Atrás quedaron aquellas cajas que daban regalos a troche y moche, por domiciliar hasta la vacuna del perro, y el que regala bien vende, pues se convirtieron en bancos en el umbral del sistema bancario, entre ellas La Caixa, la antiquísima Caja de Ahorros para la Vejez, animada por el aire cálido del sur, ahora una de las más fuertes convertida en Caixa Bank, cuya fundación y obra social es muy importante.

Hago memoria de aquellas oficinas del Banco de Valencia, Caja Madrid, Banesto, Caixa Catalunya, Caja Castilla la Mancha, Bancaja, Banco Pastor y alguna otra, así como la gran fusión Bilbao Vizcaya Argentaria, que apareció en la portada de la prensa económica de la época.

En la actualidad, aquellos locales están en venta o alquiler, en otros existe algún comercio, clínica o la oficina concesionaria del agua, por ejemplo.

Con la regulación de todo este embrollo, cada vez hay menos oficinas y por ende reducción de empleados. Cuántas cosas han cambiado en poco tiempo con respecto a lo de antes, incluido el trato a los clientes, ya que ahora todo es mucho más mecánico. Quien afirma lo evidente desmonta el mito de los bancos sobre todo para la gente mayor, obligada a operar por el cajero y lo que es más complicado por internet.

Nunca habría pensado que una entidad tan solvente como el Santander, tras una reforma impresionante después de dejar la oficina a todo confort en la calle San Francisco, haya procedido al poco tiempo al cierre de la misma. Allí estuvo el antiguo Banco Central, al que se aunó el Banco Hispano; Central Hispano Santander, ahora Santander, y hasta el Banco Popular, fue comprado por este último, años después de sufrir un gran asalto en sus cajas de caudales en unas Navidades.


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José Antonio Ortega
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2 Comentarios

  1. Jose no hay color. Antes las Cajas eran otra cosa. Que se lo digan a los de la PAH. Ni punto de comparación. Al menos te atendían personas, ahora estamos llegando al punto que todo es a través de una máquina que hay en el pasillo o dependencia aparte.
    Se tiende de forma exponencial a que unas pocas personas trabajadoras, por si se traga la máquina la tarjeta, algún préstamo… sean los que atienda las sucursales bancarias. Esto si, las comisiones por mantenimiento, etc, al alza. Nadie lo dice pero en ocasiones llegan a ser unas comisiones de escándalo.
    Y al no haber competencia, al parecer todas las entidades se han puesto de acuerdo, tienes que pasar por el aro de las «comisiones abusivas»

    El capital financiero son los ganadores de lo que se le llama el «globalismo» y como ganadores no solo ponen condiciones a los ciudadanos/as de a pie, incluso a los Estados a través de organizaciones supranacionales que ellos controlan.

    Pasó a la historia y se recuerda con nostalgia cuando las familias abrían una cartillica al recién nacido y un seguro de vida, que mantenían por mucho tiempo. Era algo «más humano» si se quiere. Ahora, lo primero, asegurar grandes beneficios. ¿Las personas? Un número de cuenta.

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