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sábado 02 julio 2022

El abrazo de calor

José Antonio Ortega
"DESDE MI PUPITRE" Intento aprender cada día, y como observador atento procuro escribir un poco de todo con respeto y disciplina, de recuerdos, necesidades y de aquello que mientras pueda, vaya encontrándome por el camino, siempre dando gracias al estímulo de la vida.
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Las imágenes que a menudo nos ofrecen sobre el drama de la inmigración, algunas veces producen escalofríos.

Las que llegaron a nuestra retina el pasado mes de mayo, cuando Luna, una joven voluntaria de Cruz Roja, abrazaba a Abdou, un inmigrante senegalés en la Playa del Tarajal, que había cruzado el paso fronterizo de Ceuta, podría ser unas de las imágenes impactantes del año. Dejo a un lado las descalificaciones que algunos dijeron al respecto, hay palabras tan dañinas que no merecen respuesta. Hay personas que ponen en riesgo su vida por los demás, y ese abrazo de calor humano, aparte del rescate, es una muestra de ello. En las sociedades humanas el respeto y la tolerancia no son tareas fáciles.

Que el mundo desarrollado en parte a base de mercaderes, que esquilman grandes porciones de las tierras de esos pueblos, vendiendo armas y sobornando a los dirigentes, a la que sumamos los traficantes aprovechándose de las guerras o la miseria, es un tema que sigue clamando al cielo.

Europa no debería achacar parte de sus males que son muchos a la inmigración, cuando sabemos que el problema está en el origen. Queremos los conflictos lejos de nuestras costas, porque cuando llegan a nuestro litoral, están demasiado cerca y es harina de otro costal.

Nadie tiene la culpa de haber nacido en un país rico, tampoco en el continente de uno pobre, muchos explotados por la avaricia de sus dirigentes y la mayoría sus dictaduras.

España tiene un problema serio al ser puerta de entrada, y Europa un problema grave.

El dialogo es un invento imprescindible; un asunto de empeño y la base de las posibles soluciones, y el acercar posturas, una seña de identidad de los mandatarios. Los discursos de odio no benefician en nada a un problema enquistado, solamente favorecen a quienes hurgan en la herida y aprovechan las desgracias para buscar rédito.

Europa es testigo directo y en ocasiones se pone de perfil, en lugar de plantear respuestas sociales, que puedan ir adaptándose dentro de un proceso complejo en políticas de acogimiento.

Como seres humanos somos iguales, con lo cual el respeto a las diferentes razas y culturas, siguiendo una regla muy básica, debería ser una parte fundamental en la educación, para evitar más odio y crispación.

No hay nación, país, pueblo o raza que nos inmunice al miedo, a la amargura, al hambre y a la desesperanza. El racismo y la xenofobia van en aumento con el peligro que supone retroceder al riesgo de otros tiempos. Para el mundo desarrollado el fomentar esto, es un fracaso de todos.

Dicen que la vida nos derriba y nos levanta. Por definición y dentro de la moral colectiva, aunque cada persona tengamos nuestra forma de pensar hay cosas indignantes y tendríamos que mirar más allá para saber que es la tolerancia.

En este escarpado mundo la sociedad les permite a algunos un promontorio por encima de los demás. Las mafias y quienes lo permiten, demuestran un nivel alto de incoherencia y una falta de escrúpulos impresionante sobre estas personas. La inmigración irregular transita a merced del viento en la aventura de sobrevivir al impacto de las olas, en una tarea agotadora en la que muchos mueren a lo largo de unas travesías en condiciones extremas.

Con viento a favor o en contra, no todos tienen la suerte de llegar con vida, porque no siempre la tenacidad puede vencer al mar en una realidad peligrosa y terca. Las entidades sanitarias y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, saben mejor que nadie, que esos dramas a los que se enfrentan, suceden demasiado a menudo. Embarcaciones y pateras llenas de gente impulsadas de forma deleznable, en las que no hay un hueco libre, donde cada uno intenta poner su familia a salvo y busca una oportunidad. Niños tiritando que fallecen en brazos de sus madres, junto a otros ahogados, donde a unos se los tragará el mar y otros los devolverá a la orilla. Cuando es cuestión de vida o muerte, no siempre depende de uno la resistencia para llegar hasta la arena y alcanzar una manta térmica.

Para despedir el año y desearles lo mejor, quería compartir mi pequeña reflexión.


Blog de José Antonio Ortega

José Antonio Ortega
"DESDE MI PUPITRE" Intento aprender cada día, y como observador atento procuro escribir un poco de todo con respeto y disciplina, de recuerdos, necesidades y de aquello que mientras pueda, vaya encontrándome por el camino, siempre dando gracias al estímulo de la vida.
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1 Comentario

  1. José me gusta tu reflexión muy oportuna en estos tiempos donde hay intereses en criminalizar la inmigración. El bienestar de Europa se debe en parte al «saqueo» de muchos recursos naturales que disponen esos países del Tercer Mundo en beneficio de los países más desarrollados .
    Que le pregunten a Francia que hace con sus ex-colonias en África.
    Por supuesto queremos un mundo más humano donde la opción preferente sean las personas más empobrecidas.
    España es la frontera sur de Europa y tenemos un vecino que no tiene reparos en utilizar a su gente, por intereses políticos.
    Utilizar la inmigración por intereses propios y egoístas, ya sean de grupos o países, va en detrimento de ese mundo más humano que casi todos queremos.
    Muy bien esta reflexión para terminar el año.

    «La inmigración es un problema complejo a lo cual debemos de huir de los que ofrecen soluciones simplistas».

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