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martes, abril 14, 2026 🌼
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El Altiplano reclama agua del Júcar-Vinalopó mientras crecen las dudas en Alicante

El avance del Trasvase Júcar-Vinalopó en la provincia de Alicante ha reactivado el debate sobre el futuro del agua en la comarca del Altiplano. La posibilidad de conectar a Yecla y Jumilla a esta infraestructura cobra fuerza ante la previsión de restricciones en los acuíferos a partir de 2027 por parte de la Unión Europea.

El acueducto Júcar-Vinalopó continúa ampliando su red para regar hasta 30.000 hectáreas en comarcas alicantinas. Su desarrollo permitiría aliviar la presión sobre acuíferos compartidos entre las cuencas del Júcar y el Segura. Estos recursos están actualmente sobreexplotados por la dependencia de los pozos.

El interés en la Región de Murcia ha crecido en paralelo al avance de las obras. La Confederación Hidrográfica del Segura plantea incluir en el próximo plan de cuenca una conexión con el Altiplano. El objetivo es aportar 15 hectómetros cúbicos anuales para regadío.

Esta posibilidad responde a la incertidumbre sobre los recursos disponibles en Yecla y Jumilla a partir de 2027. La reducción prevista en las extracciones subterráneas obliga a buscar alternativas que garanticen el mantenimiento de la actividad agrícola.

Este escenario ya ha sido motivo de preocupación en la comarca, como refleja la reunión sobre el futuro hídrico del Altiplano, donde administraciones y regantes analizaron posibles soluciones.

La clave de San Diego

La conexión pasaría por el embalse de San Diego, en Villena. Esta infraestructura, terminada en 2005 con una inversión de 40 millones de euros, nunca llegó a funcionar por problemas de filtración. Está diseñada para almacenar hasta 20 hectómetros cúbicos del Júcar.

Los ayuntamientos de Yecla y Jumilla prevén exigir al Gobierno central su reparación. El Ministerio para la Transición Ecológica sitúa su acondicionamiento en 2028, lo que retrasa cualquier posible enlace con el Altiplano.

La alcaldesa de Yecla, Remedios Lajara, ha elevado el tono de la reivindicación. “Hace unos días llevábamos a pleno una moción exigiendo y solicitando una vez más al Gobierno de España y al Ministerio, además con carácter urgente, impulsar la reparación urgente y puesta en plena operatividad del sistema de regulación asociado al Júcar Vinalopó y la finalización del trasvase”.

Un territorio sin alternativas

Lajara insistió en la situación singular del Altiplano. “El Altiplano, Yecla y Jumilla, es un territorio de la Región que se encuentra desconectado hídricamente”, afirmó.

Además, subrayó la falta de acceso a otras fuentes. “No nos podemos beneficiar ni del trasvase Tajo Segura ni tampoco del agua desalada por la altitud y por los precios”. Según explicó, la comarca depende “solamente del agua de lluvia y del agua de nuestro subsuelo”.

Por ello, defendió la conexión como una solución estructural. “Exigimos al Ministerio esa conexión intercuenca, que pasa por reparar el embalse de San Diego y conectar con el Altiplano”.

Dudas desde Alicante

El proyecto, sin embargo, genera recelos en la provincia vecina. Desde la Junta Central de Usuarios del Vinalopó advierten de que el trasvase aún no está completamente desarrollado. Aproximadamente la mitad de las infraestructuras siguen pendientes.

También cuestionan la disponibilidad de recursos. Recuerdan que el sistema se alimenta de excedentes del caudal ecológico del Júcar. Por ello, dudan de que exista agua suficiente para atender nuevas demandas sin perjudicar a los regantes alicantinos.

Financiación sin resolver

Otro punto clave es la financiación de la conexión. La Generalitat Valenciana ha invertido unos 30 millones de euros en el desarrollo del postrasvase. Sin embargo, no existe un acuerdo sobre quién asumiría el coste de una ampliación hacia Murcia.

La planificación hidrológica vigente ya contempla medidas para recuperar los acuíferos y limitar su explotación. Este marco puede consultarse en la Confederación Hidrográfica del Segura.

Mientras tanto, el interés empresarial por los nuevos caudales empieza a notarse en el entorno del Vinalopó. Aunque por ahora se limita al alquiler de fincas, el sector observa con atención cualquier avance en una infraestructura que puede redefinir el mapa agrícola del sureste.

El avance del Trasvase Júcar-Vinalopó en la provincia de Alicante ha reactivado el debate sobre el futuro del agua en la comarca del Altiplano. La posibilidad de conectar a Yecla y Jumilla a esta infraestructura cobra fuerza ante la previsión de restricciones en los acuíferos a partir de 2027 por parte de la Unión Europea.

El acueducto Júcar-Vinalopó continúa ampliando su red para regar hasta 30.000 hectáreas en comarcas alicantinas. Su desarrollo permitiría aliviar la presión sobre acuíferos compartidos entre las cuencas del Júcar y el Segura. Estos recursos están actualmente sobreexplotados por la dependencia de los pozos.

El interés en la Región de Murcia ha crecido en paralelo al avance de las obras. La Confederación Hidrográfica del Segura plantea incluir en el próximo plan de cuenca una conexión con el Altiplano. El objetivo es aportar 15 hectómetros cúbicos anuales para regadío.

Esta posibilidad responde a la incertidumbre sobre los recursos disponibles en Yecla y Jumilla a partir de 2027. La reducción prevista en las extracciones subterráneas obliga a buscar alternativas que garanticen el mantenimiento de la actividad agrícola.

Este escenario ya ha sido motivo de preocupación en la comarca, como refleja la reunión sobre el futuro hídrico del Altiplano, donde administraciones y regantes analizaron posibles soluciones.

La clave de San Diego

La conexión pasaría por el embalse de San Diego, en Villena. Esta infraestructura, terminada en 2005 con una inversión de 40 millones de euros, nunca llegó a funcionar por problemas de filtración. Está diseñada para almacenar hasta 20 hectómetros cúbicos del Júcar.

Los ayuntamientos de Yecla y Jumilla prevén exigir al Gobierno central su reparación. El Ministerio para la Transición Ecológica sitúa su acondicionamiento en 2028, lo que retrasa cualquier posible enlace con el Altiplano.

La alcaldesa de Yecla, Remedios Lajara, ha elevado el tono de la reivindicación. “Hace unos días llevábamos a pleno una moción exigiendo y solicitando una vez más al Gobierno de España y al Ministerio, además con carácter urgente, impulsar la reparación urgente y puesta en plena operatividad del sistema de regulación asociado al Júcar Vinalopó y la finalización del trasvase”.

Un territorio sin alternativas

Lajara insistió en la situación singular del Altiplano. “El Altiplano, Yecla y Jumilla, es un territorio de la Región que se encuentra desconectado hídricamente”, afirmó.

Además, subrayó la falta de acceso a otras fuentes. “No nos podemos beneficiar ni del trasvase Tajo Segura ni tampoco del agua desalada por la altitud y por los precios”. Según explicó, la comarca depende “solamente del agua de lluvia y del agua de nuestro subsuelo”.

Por ello, defendió la conexión como una solución estructural. “Exigimos al Ministerio esa conexión intercuenca, que pasa por reparar el embalse de San Diego y conectar con el Altiplano”.

Dudas desde Alicante

El proyecto, sin embargo, genera recelos en la provincia vecina. Desde la Junta Central de Usuarios del Vinalopó advierten de que el trasvase aún no está completamente desarrollado. Aproximadamente la mitad de las infraestructuras siguen pendientes.

También cuestionan la disponibilidad de recursos. Recuerdan que el sistema se alimenta de excedentes del caudal ecológico del Júcar. Por ello, dudan de que exista agua suficiente para atender nuevas demandas sin perjudicar a los regantes alicantinos.

Financiación sin resolver

Otro punto clave es la financiación de la conexión. La Generalitat Valenciana ha invertido unos 30 millones de euros en el desarrollo del postrasvase. Sin embargo, no existe un acuerdo sobre quién asumiría el coste de una ampliación hacia Murcia.

La planificación hidrológica vigente ya contempla medidas para recuperar los acuíferos y limitar su explotación. Este marco puede consultarse en la Confederación Hidrográfica del Segura.

Mientras tanto, el interés empresarial por los nuevos caudales empieza a notarse en el entorno del Vinalopó. Aunque por ahora se limita al alquiler de fincas, el sector observa con atención cualquier avance en una infraestructura que puede redefinir el mapa agrícola del sureste.

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3 COMENTARIOS

  1. Cabo furrier TAN, cuántos wiskis llevas? Cuatro, seis…
    El TAN en tiempos de la dictadura franquista hubiese sido un gran CENSOR, lo censura todo, por eso no opina, asi mismo se censuraria.
    Por cierto, hoy aniversario de la II República española, un intento de acabar con los privilegios de las clases dominantes (terratenientes, burguesía, capital financiero, clero…) que acabó con un GOLPE de ESTADO.
    No estaban por perder los privilegios.
    En unas horas el «AGUA para TONTOS». Cambiar tontos por agro-poder murciano.

  2. En cuanto a las plantaciones de brócoli, lechugas…grandes consumidoras de agua, hasta el punto de poner en riesgo los acuíferos, de esto no se dice nada?
    Sabemos que López Miras estuvo hace unos días en Jumilla con «el mono puesto de campaña electoral» vendiendo que hay »agua para todos», que la culpa es del gobierno.
    El catecismo de siempre de la derecha murciana, engañando al pobre agricultor, ya que si hay agua esta es para las grandes empresas que expolian el campo, no para el agricultor tradicional.
    Esto se merece un comunicado, en unas horas.

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