¡A empezar de nuevo!

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panoramica yecla volver a empezar

Más de 12 años han pasado desde que, a finales de 2007, comenzamos a sufrir la que pensábamos que era la crisis de las crisis, la madre de todas las crisis: la crisis económica.

Ha quedado claro que no era así. Aquella, provocada por especuladores buitres y sin escrúpulos (muchos de los cuáles siguen volando en espera de nuevas presas); ésta, provocada por un virus silencioso que, tras penetrar en nuestras vidas, está acabando con muchas de ellas.

Ni vigilamos bien a aquellos buitres, ni lo hemos hecho ahora con este virus. Algo, en el “sistema de vigilancia” de este país, y de otros muchos, parece que falla.

¿Será que no queremos, no quieren, vigilar lo verdaderamente importante?

Algunos autores, en sus últimas publicaciones, (recomiendo Alain Deneault, “Mediocracia”) nos cuentan que podríamos estar instalados en una sociedad con intereses patrocinados, ya sean de empresas o de políticos, que quieren llegar al poder a toda costa, y mantenerse en él trabajando para mantener el sistema y sus privilegios. Deneault habla de Mediocracia. Ser mediocre, es respetar a la media, no salirse del pensamiento lineal, homogéneo y predeterminado. Eso es lo que garantiza la pervivencia. No caben el debate ni el pensamiento crítico.

Y es que, en estos momentos del virus, nos vuelven a gobernar “expertos científicos”, a imagen y semejanza de aquella “Troika sabia” que lo hizo en la crisis económica.

Los expertos suplantan a nuestros gobernantes, que se dejan suplantar, y se hace desaparecer a los verdaderos líderes que deberían estar intelectualmente preparados.

¿Cuál es el resultado? Posiblemente, sufrir crisis tras crisis.

Y es que, si se aplican remedios tendentes a conseguir recobrar, cuanto antes, la situación inicial, pues volvemos a tener la misma exposición al riesgo que había al inicio. Es decir, volvemos a estar listos para la nueva crisis: los sacrificios efectuados van a ser baldíos en gran medida, convirtiéndose en ejercicios de mera subsistencia, y no de progresión.

El caso de Yecla no sé si podría ser una excepción a la regla; a mí me gustaría pensar que sí, aunque mucho me temo que, a pesar de que seamos del extranjero, los remedios que vamos a adoptar serán parecidos a los de otras crisis.

Sanitariamente, no tengo la osadía de dar opiniones para las que no estoy preparado. Como ciudadano sí que pediría aumentar la inversión en salud pública y prevención: concienciar y educar a niños y jóvenes en estas materias es más que importante, y no es solo cuestión de higiene. Por ejemplo, me parece indigno que nuestros niños tengan que soportar el bombardeo continuo de alimentos insanos, grasientos, y tan poco saludables a los que los que los exponemos alegre y resignadamente. ¿El objetivo empresarial de aumentar los beneficios o maximizar el valor de la empresa está por encima de la salud y bienestar de nuestros niños? Parece que sí. Y lleva ocurriendo por muchos años, y los que quedan. Imagino que aquí los “expertos” consultados no lo son de la medicina.

En materia económica, y con toda la humildad del mundo, sí que me atrevo a transmitir algunas ideas que mejorarían, y mucho, la situación futura. Y en la base de todas ellas subyace la necesidad de colaboración estrecha entre instituciones públicas y la empresa privada, colaboración, hasta ahora, casi inexistente.

Estas son algunas de mis propuestas:

1/ Plan Estratégico Local. Saber qué Yecla queremos en el año 2040-2050, evitaría que encontrarnos entonces con la Yecla que otros desean (recordemos los buitres del principio), o a la que cualquier viento nos lleve.

2/ Fomento del talento local. Promocionar, y retener después, a nuestros jóvenes ciudadanos, los talentos de la Yecla del futuro: becas, mecenazgos, fundaciones, robusta digitalización, desarrollo profesional garantizado. Plan Local de formación, como parte del Plan Estratégico. Diferenciarnos por tener la mejor educación, menudo reto.

3/ Verdadero “clúster” industrial. Dejar de pensar en mercados locales, y en competir contra el vecino (imitación), y empezar a hacerlo en mercados globales, mejoraría la toma de decisiones.

En la intermediación para el fomento de esta colaboración, las instituciones públicas locales sí que tienen un campo de actuación y de responsabilidad que asumir: CETEM, INFO, Agencia de desarrollo local, etc.

4/ Lucha de todos contra la economía sumergida. Da vergüenza tener que escribir este punto. En los años de la crisis económica se justificaba (incluso por los sindicatos) como necesaria para la supervivencia. No era cierto, ha continuado después, igual que existía antes. La precariedad en el medio y largo plazo solo acarrea decadencia.

5/ Corregir debilidades estructurales: Escasa capitalización en la mayoría de empresas, pequeñísima dimensión, la inexistente inversión en I+D, y la baja profesionalización en la gestión, son hándicaps que llevan a adoptar decisiones cortoplacistas, de muy bajo valor agregado y poco consistentes para el futuro.

6/ Infraestructuras. No solo carreteras, que también. Suelo industrial accesible (¿PGOU cuándo?), hoteles para visitantes, equipamiento digital 5G’s, fibra óptica, mejorar asistencia sanitaria, ocio y cultura de calidad, y todo aquello que pueda atraer inversión. Por ahora, en Yecla solo invierten los yeclanos.

7/ Yecla “vaciada”. Murcia capital y alrededores acapara ya más del 50% de la población. Con Cartagena y su campo, suman el 80%. Un apoyo extra de la administración regional, para una mejor distribución de rentas y oportunidades es indispensable: sedes de consejerías, instituciones regionales, asociaciones semi públicas, podrían venir a Yecla.

Termino con un silogismo, creo que de Marcel Proust: “Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”.

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