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miércoles, julio 1, 2026 🌊
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Crea tu propio bolso a crochet y conviértelo en el accesorio estrella del verano

Algo frecuente con la llegada de cada verano es el cambio de armario, sacamos los vestidos ligeros, las sandalias planas, y entonces aparece la duda de siempre sobre qué bolso acompañará todo eso sin restarle frescura. Pero… ¿Y si lo combinas con un accesorio hecho con tus propias manos? Si te gusta la idea, continúa leyendo, ¡Te va a gustar!

Los bolsos de crochet han dejado de ser un complemento exclusivamente playero para colarse en la ciudad, en la oficina y en cualquier plan al aire libre. Funcionan con un vestido largo de algodón igual que con unos vaqueros rectos y una camiseta básica, y aportan ese toque hecho a mano que ningún bolso de producción en serie consigue. Los más buscados son los de tamaño mediano y grande, tipo tote o shopper, en tonos naturales como el crudo, el beige y el arena, aunque también triunfan las versiones más chillonas en fucsia, verde o naranja.

Detrás de esta moda hay algo más que estética. El crochet conecta con una manera más consciente de vestir, donde se valora lo durable, lo artesanal y lo que se puede hacer en casa con las propias manos. De ahí que mucha gente, en lugar de comprar el bolso ya tejido, se haya animado este verano a fabricarse el suyo. Y para eso, lo primero es elegir bien el hilo.

Aquí entra en juego un material pensado precisamente para este tipo de proyectos. El Katia WOW! Raffia es un hilo vegetal de tipo rafia, ligero y con un brillo sutil, que aporta cuerpo y resistencia a la pieza sin que pierda flexibilidad. Está fabricado en celulosa de viscosa de origen vegetal, así que resulta agradable de trabajar y encaja con esa idea de moda más respetuosa que tan bien le sienta al crochet. Su acabado moderno y su estructura firme hacen que el bolso terminado tenga presencia y se sostenga por sí solo, algo que cualquiera que haya tejido un bolso valora más de lo que parece.

Una de las cosas que más sorprende es lo poco que hace falta para empezar. Con un solo ovillo de cincuenta gramos, que ronda los ciento quince metros, se puede dar forma a un bolso de buen tamaño, lo que convierte este proyecto en una opción asequible incluso para quien nunca se ha animado con el ganchillo.

El hilo viene acompañado de un patrón gratuito descargable que explica paso a paso cómo tejer un bolso completo, con su cremallera y su forro de loneta reciclada, de modo que el resultado quede limpio y resistente para el uso diario.

Se trabaja con ganchillo de entre cinco y seis milímetros, una medida cómoda que avanza rápido y deja ver enseguida cómo crece la labor. El ovillo está disponible en una amplia carta de colores, desde los neutros más sobrios hasta los tonos veraniegos que piden playa.

El encanto de hacerlo uno mismo no está solo en el ahorro. Tejer un bolso permite elegir el color exacto que combina con el resto del armario, ajustar el tamaño a lo que de verdad se va a llevar dentro y, sobre todo, disfrutar de ese rato de manos ocupadas que tan bien sienta cuando bajan las prisas del verano. Cada punto suma, y en pocas tardes lo que era un ovillo se transforma en una pieza única que nadie más lleva igual.

Así que si este verano te apetece estrenar bolso y, de paso, presumir de haberlo hecho tú, quizá sea buen momento para hacerte con un par de ovillos, descargar el patrón y dejar que las manos hagan el resto. La tendencia ya está aquí; lo bonito es poder vestirla con algo salido de tus propias manos.

epy.com
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Redactores de elperiodicodeyecla.com escriben con este nombre de autor para otra serie de artículos.

Algo frecuente con la llegada de cada verano es el cambio de armario, sacamos los vestidos ligeros, las sandalias planas, y entonces aparece la duda de siempre sobre qué bolso acompañará todo eso sin restarle frescura. Pero… ¿Y si lo combinas con un accesorio hecho con tus propias manos? Si te gusta la idea, continúa leyendo, ¡Te va a gustar!

Los bolsos de crochet han dejado de ser un complemento exclusivamente playero para colarse en la ciudad, en la oficina y en cualquier plan al aire libre. Funcionan con un vestido largo de algodón igual que con unos vaqueros rectos y una camiseta básica, y aportan ese toque hecho a mano que ningún bolso de producción en serie consigue. Los más buscados son los de tamaño mediano y grande, tipo tote o shopper, en tonos naturales como el crudo, el beige y el arena, aunque también triunfan las versiones más chillonas en fucsia, verde o naranja.

Detrás de esta moda hay algo más que estética. El crochet conecta con una manera más consciente de vestir, donde se valora lo durable, lo artesanal y lo que se puede hacer en casa con las propias manos. De ahí que mucha gente, en lugar de comprar el bolso ya tejido, se haya animado este verano a fabricarse el suyo. Y para eso, lo primero es elegir bien el hilo.

Aquí entra en juego un material pensado precisamente para este tipo de proyectos. El Katia WOW! Raffia es un hilo vegetal de tipo rafia, ligero y con un brillo sutil, que aporta cuerpo y resistencia a la pieza sin que pierda flexibilidad. Está fabricado en celulosa de viscosa de origen vegetal, así que resulta agradable de trabajar y encaja con esa idea de moda más respetuosa que tan bien le sienta al crochet. Su acabado moderno y su estructura firme hacen que el bolso terminado tenga presencia y se sostenga por sí solo, algo que cualquiera que haya tejido un bolso valora más de lo que parece.

Una de las cosas que más sorprende es lo poco que hace falta para empezar. Con un solo ovillo de cincuenta gramos, que ronda los ciento quince metros, se puede dar forma a un bolso de buen tamaño, lo que convierte este proyecto en una opción asequible incluso para quien nunca se ha animado con el ganchillo.

El hilo viene acompañado de un patrón gratuito descargable que explica paso a paso cómo tejer un bolso completo, con su cremallera y su forro de loneta reciclada, de modo que el resultado quede limpio y resistente para el uso diario.

Se trabaja con ganchillo de entre cinco y seis milímetros, una medida cómoda que avanza rápido y deja ver enseguida cómo crece la labor. El ovillo está disponible en una amplia carta de colores, desde los neutros más sobrios hasta los tonos veraniegos que piden playa.

El encanto de hacerlo uno mismo no está solo en el ahorro. Tejer un bolso permite elegir el color exacto que combina con el resto del armario, ajustar el tamaño a lo que de verdad se va a llevar dentro y, sobre todo, disfrutar de ese rato de manos ocupadas que tan bien sienta cuando bajan las prisas del verano. Cada punto suma, y en pocas tardes lo que era un ovillo se transforma en una pieza única que nadie más lleva igual.

Así que si este verano te apetece estrenar bolso y, de paso, presumir de haberlo hecho tú, quizá sea buen momento para hacerte con un par de ovillos, descargar el patrón y dejar que las manos hagan el resto. La tendencia ya está aquí; lo bonito es poder vestirla con algo salido de tus propias manos.

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