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🌰 domingo 27 noviembre 2022

Cánticos racistas

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El racismo no cesa, ya sea en plena calle, en estaciones de autobuses o en cualquier recinto deportivo, donde hay quienes parece que a su libre albedrío y sin inmutarse pueden soltar por su boca los insultos que les venga en gana.

Otra vez más, una serie de personas se concentraron en los aledaños del Metropolitano para ejercitar sus gargantas y al unísono tararear cánticos racistas contra un futbolista de color.

La “letra” tan breve como vergonzosa: “Vinícius eres un mono, Vinícius eres un  mono», y así sucesivamente el despectivo estribillo hacia el jugador madridista.

En 1975, dos grandísimos jugadores procedentes de Brasil recalaron en España para jugar en el Atlético de Madrid: Luís Pereira y Leiviha, ambos eran y siguen siendo de color y la afición rojiblanca y aquellos a los que nos gusta el fútbol, disfrutamos durante cuatro o cinco temporadas de su elegancia talentosa cada uno en su demarcación, dentro y fuera del Vicente Calderón. Ambos fichajes brasileños fueron muy sonados para la época, yo era muy joven pero me acuerdo. Me gustaría saber cuántos de esos envalentonados que actuaron de forma tan grosera, porque no se les puede llamar aficionados, lo sabían.

De ahí que como alma de cántaro me pregunte por la doble moral de quienes lanzan este tipo de improperios. Dependiendo de la mirada podremos ver los árboles o el bosque, por qué estos “seguidores” que vociferan cantos racistas, en lugar de comportarse con educación y respeto, hacen todo lo contrario, aunque alguno se deje llevar por la inercia.

Hace ya algunos años un rápido delantero camerunés quiso abandonar el césped ante los gritos racistas hacia su persona, diciendo “no juego más” dirigiéndose a la banda para salir del campo, mientras otro jugador negro del equipo contrario intentaba que Samuel Eto’o, desistiera de abandonar la Romareda. Dani Alves, también sufrió una situación humillante viendo como le arrojaban un plátano cerca del banderín de córner en Villarreal, y así, demasiados otros.

Parece que para algunos, solo son humanos aquellos que vamos enfundados en piel blanca, y el resto de los mortales no estén catalogado como tal, y eso que todos después de millones de años según la historia descendemos del mono.

El racismo no deja de ser un desprecio y un rechazo hacia la persona a quien se dirige el cántico, el insulto o el trato despectivo.

Luchar contra estas agresiones verbales debe ser cuestión de todos y por tanto es un asunto intolerable que se debe castigar. Los clubes, directa o indirectamente responsables no tienen que olvidar una realidad que les afecta, con lo cual deben aplicar las medidas oportunas para evitarlo, así ya tiempo que lo hicieron algunas directivas frente aquellos ultras que se desmarcaban de la disciplina.

Tenemos grandes deportistas de color nacidos dentro y fuera de nuestro país, en atletismo, en baloncesto o en fútbol, además de temporeros dedicados a la agricultura que se alojan en demasiados casos en condiciones bastante precarias. Todos y cada uno, desde quien lleve un coche de alta gama hasta el que cobra cuatro perras, merecen un respeto.

No podemos presumir de tener una de las mejores ligas del mundo, si nuestra activación emocional no se abochorna de situaciones así. Nadie ha podido elegir ni el color de su piel ni el código postal del lugar de nacimiento, por tanto no tendría que recibir ningún tipo de ofensa.

Recuerdo la pasada temporada en Yecla, donde un nutrido grupo de seguidores del Ciudad de Murcia, colocaron una bonita pancarta animando a su equipo y contra el racismo. Hace dos semanas también aquí se disputó un partido de liga, y el trio arbitral contaba con un espigado juez de línea de color.

Para aquellos que andan vociferando, convendría recordar que Nico Williams, jugador del Athletic de Bilbao, cuyos padres llegaron en patera, está incluido en la última convocatoria de selección nacional.

Aquí no caben medias tintas ante estos comportamientos que se producen en todas las categorías. Aquí no cabe si los gritos fueron antes o después o si se produjeron dentro o fuera del estadio. Se requiere una actuación conjunta de todos los clubes y de la comisión u organismo correspondiente para erradicar la violencia por si pudiera haber un delito de odio, así lo marca la UEFA.

Todas estas minorías, no deben empañar las grandes dotes de las buenas aficiones y por tanto verse mermadas por acciones como éstas. Sabiendo que no debemos mirar para otro lado, el día que se consiga será una conquista, mientras tanto tendrá visos de fracaso.


Relatos de José Antonio Ortega

José Antonio Ortega
"DESDE MI PUPITRE" Intento aprender cada día, y como observador atento procuro escribir un poco de todo con respeto y disciplina, de recuerdos, necesidades y de aquello que mientras pueda, vaya encontrándome por el camino, siempre dando gracias al estímulo de la vida.
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El racismo no cesa, ya sea en plena calle, en estaciones de autobuses o en cualquier recinto deportivo, donde hay quienes parece que a su libre albedrío y sin inmutarse pueden soltar por su boca los insultos que les venga en gana.

Otra vez más, una serie de personas se concentraron en los aledaños del Metropolitano para ejercitar sus gargantas y al unísono tararear cánticos racistas contra un futbolista de color.

La “letra” tan breve como vergonzosa: “Vinícius eres un mono, Vinícius eres un  mono», y así sucesivamente el despectivo estribillo hacia el jugador madridista.

En 1975, dos grandísimos jugadores procedentes de Brasil recalaron en España para jugar en el Atlético de Madrid: Luís Pereira y Leiviha, ambos eran y siguen siendo de color y la afición rojiblanca y aquellos a los que nos gusta el fútbol, disfrutamos durante cuatro o cinco temporadas de su elegancia talentosa cada uno en su demarcación, dentro y fuera del Vicente Calderón. Ambos fichajes brasileños fueron muy sonados para la época, yo era muy joven pero me acuerdo. Me gustaría saber cuántos de esos envalentonados que actuaron de forma tan grosera, porque no se les puede llamar aficionados, lo sabían.

De ahí que como alma de cántaro me pregunte por la doble moral de quienes lanzan este tipo de improperios. Dependiendo de la mirada podremos ver los árboles o el bosque, por qué estos “seguidores” que vociferan cantos racistas, en lugar de comportarse con educación y respeto, hacen todo lo contrario, aunque alguno se deje llevar por la inercia.

Hace ya algunos años un rápido delantero camerunés quiso abandonar el césped ante los gritos racistas hacia su persona, diciendo “no juego más” dirigiéndose a la banda para salir del campo, mientras otro jugador negro del equipo contrario intentaba que Samuel Eto’o, desistiera de abandonar la Romareda. Dani Alves, también sufrió una situación humillante viendo como le arrojaban un plátano cerca del banderín de córner en Villarreal, y así, demasiados otros.

Parece que para algunos, solo son humanos aquellos que vamos enfundados en piel blanca, y el resto de los mortales no estén catalogado como tal, y eso que todos después de millones de años según la historia descendemos del mono.

El racismo no deja de ser un desprecio y un rechazo hacia la persona a quien se dirige el cántico, el insulto o el trato despectivo.

Luchar contra estas agresiones verbales debe ser cuestión de todos y por tanto es un asunto intolerable que se debe castigar. Los clubes, directa o indirectamente responsables no tienen que olvidar una realidad que les afecta, con lo cual deben aplicar las medidas oportunas para evitarlo, así ya tiempo que lo hicieron algunas directivas frente aquellos ultras que se desmarcaban de la disciplina.

Tenemos grandes deportistas de color nacidos dentro y fuera de nuestro país, en atletismo, en baloncesto o en fútbol, además de temporeros dedicados a la agricultura que se alojan en demasiados casos en condiciones bastante precarias. Todos y cada uno, desde quien lleve un coche de alta gama hasta el que cobra cuatro perras, merecen un respeto.

No podemos presumir de tener una de las mejores ligas del mundo, si nuestra activación emocional no se abochorna de situaciones así. Nadie ha podido elegir ni el color de su piel ni el código postal del lugar de nacimiento, por tanto no tendría que recibir ningún tipo de ofensa.

Recuerdo la pasada temporada en Yecla, donde un nutrido grupo de seguidores del Ciudad de Murcia, colocaron una bonita pancarta animando a su equipo y contra el racismo. Hace dos semanas también aquí se disputó un partido de liga, y el trio arbitral contaba con un espigado juez de línea de color.

Para aquellos que andan vociferando, convendría recordar que Nico Williams, jugador del Athletic de Bilbao, cuyos padres llegaron en patera, está incluido en la última convocatoria de selección nacional.

Aquí no caben medias tintas ante estos comportamientos que se producen en todas las categorías. Aquí no cabe si los gritos fueron antes o después o si se produjeron dentro o fuera del estadio. Se requiere una actuación conjunta de todos los clubes y de la comisión u organismo correspondiente para erradicar la violencia por si pudiera haber un delito de odio, así lo marca la UEFA.

Todas estas minorías, no deben empañar las grandes dotes de las buenas aficiones y por tanto verse mermadas por acciones como éstas. Sabiendo que no debemos mirar para otro lado, el día que se consiga será una conquista, mientras tanto tendrá visos de fracaso.


Relatos de José Antonio Ortega

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6 Comentarios

  1. Hola de nuevo Jose Antonio! La palabra de color, se usa por lo que usted ha dicho, por no ofender o suavizar algo que es evidente y cuando uno lo nombra desde el corazón y sin hacer daño, no tiene por que ser racista, de hecho al menos en Latinoamérica entre ellos se refieren a: mi negro/a. Saludos!

  2. Sr. Andrés 84:
    El miércoles escuchaba una conversación en la cual una de las partes decía que «esto es una merienda de negros», y como suelo escribir los jueves para enviar con tiempo suficiente los artículos para el epy, me acordaba de esa frase, y entonces para no utilizar la palabra negro, que podría dar lugar a tono despectivo o negativo, no la he utilizado en ningún momento.
    Dicho lo cual, tal vez dentro de mi ignorancia, usted lleve razón.
    Un saludo.

  3. Yo creo en en ese partido de fútbol,Habían más negros en el campo de fútbol jugando ese partido pero solo se lo decían a uno!!!y dice que eso es racismo…será por otra cosa pero no por racismo digo yo!!!y corpercus…como bien tú dices el racismo viene de Hitler..o se del nacionalsocialismos o sea del lo que tú defiende y amas tanto!! Y yo no soy racista yo soy ordenado!!!

  4. El racismo es una variante del fascismo que utilizan los nazis para diferenciar al enemigo por la raza.
    En la Alemania de Hitler su «raza la aria». Unos tipos altos, fuertes, ojos azules (nazis)… como el del bigotillo, en contraposición con judíos, gitanos…incluso con españoles de pelo negro.
    En sociedades mayoritariamente católicas no se entiende lo del racismo, diferenciar a las personas por su color de piel, es antagónico al credo católico, donde las personas es lo primero.

    Con el racismo siempre me viene a la mente al melodioso cantante cubano con aquella canción de «angelitos negros». Antonio Machín. Venía a decir: «aunque la virgen sea blanca, píntame angelitos negros, que también se van al cielo. Siempre que pintas iglesias pintas angelitos bellos pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro».
    El racismo es contrario a los derechos humanos. Es denigrar a las personas en función de su color de piel. Con estas cosas no se puede ser permisivo porque es CONTAGIOSO como todas las cosas malas de este mundo. Lo bueno tiene menos poder de contagio.

    Tengo una hija de origen indio, adopción (Nueva Delhi) con una piel de un morenazo espectacular, como señala Julio Romero de Torres y su mujer morena. Envidia de los «vainillas» que tenemos que ponernos protección solar apenas nos da el sol.

    ¡¡NO al RACISMO las personas lo primero!!

  5. Que se te ve el plumero, baldomero, ¿que te parece que ayer viernes una turba de exaltados extremistas y totalitarios intentaran no dejar a Macareno Olona dar una conferencia en la Universidad de Murcia?, para mi es puro racismo y totalitarismo, para mí es acallar a quien no piensa lo mismo que los exaltados, de forma violenta, para mi es intentar anular al adversario e intentar imponer la verdad única de la izquierda fascista y totalitaria, pero seguro que eso a tí no te parece mal. Lo dicho, que se te ve el plumero, baldomero

José Antonio Ortega
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