El narrador sueña con Alejandro, el Petaca, un supuesto amigo de la infancia que conoce demasiados detalles de su vida. Al despertar, una postal remitida desde Marte convierte el recuerdo en misterio.
Iñaki lleva más de trescientos días lejos de la Tierra, perdido entre interferencias, pantallas desbocadas y visiones cósmicas, mientras espera el momento más importante de su viaje: conocer a su hija.
En el pueblo pasan cosas raras desde que Laura se fue: espías disfrazados de jubilados, la NASA nerviosa, rumores galácticos, fiestas, mercados, gachasmigas y una búsqueda que ya tiene a todos hablando.
Laura se lanza a buscar a su astronauta perdido y acaba metida en una aventura disparatada con vuelos a Pekín, escoltas misteriosos y una traductora llamada Layla
Entre la ciencia ficción, la soledad y el humor amargo, Vicente Chumilla firma un relato breve con voz propia, melancolía terrestre y un final inesperado.