Querida amiga, en el pueblo están pasando cosas raras desde que te fuiste. La noticia de que andas intentando reunirte con tu astronauta ha puesto nerviosos a los de la NASA. He visto más de veinte norteamericanos rondando esquinas, disfrazados de jubilados locales. La desaparición de Andrómeda IV ha generado noticias contradictorias y opiniones de gente que no tiene ni idea; unos dicen que los rusos han secuestrado a Iñaki y otros dicen que los chinos están detrás de la desaparición de la nave espacial; y los más sabihondos dicen que en internet hay un especialista en astronomía que asegura que un agujero de gusano se ha tragado a tu amado.
Entre las dudas por la expedición galáctica y los juicios por corruptela política, el enfrentamiento está servido en las redes y en las tabernas. Se han creado dos grupos de opiniones enfrentadas sobre vuestra historia amorosa y sobre los viajes espaciales. Creo que esto se debe a que la gente ya está aburrida de las polémicas entre partidos.
Han pegado carteles en los tablones de anuncios de todos los sitios oficiales y en el mercado, en las sucursales bancarias, en el hospital y hasta en las farmacias que dicen: “Se busca a Laura Carpena García, trescientos mil euros a quien dé información de su paradero” y una foto tuya de cuando llevabas el pelo corto y flequillo, de cuando estuviste en las Vascongadas. ¡Estás horrorosa!
La Interpol asegura que eres una peligrosa delincuente.
Los espías camuflados vigilan el mercado de San Cayetano y el mercado central; por cierto, menuda chapuza de reforma, han colocado un montón de macetas en lo que llaman un jardín vertical, y el colmo es que alguien ha robado un montón de ellas, ya sabes cómo se las gastan algunos en este pueblo. Entre los políticos corruptos y los rateros de a pie, estamos apañaos. ¡Ah, y han organizado una fiesta de la empanada! Pero ya sabes que a la gente le gusta mucho lo gratis y acudieron en tromba. No eran como las que hacía mi madre, cargadas de patatas fritas a lo pobre, pero con abundancia de atún, de pimiento morrón, huevos duros y sobre todo de piñones.
Una patrulla armada con fusiles y perros policía ha registrado tu vivienda y varias casas de campo de amigos nuestros por si te escondían; a mí me han llevado a comisaría, me han interrogado y, ¿te quieres creer que, en vez de asustarme, me excité? Ya sabes que soy de libido fácil.
En el mercado están todos inquietos. Ayer vi a Paqui la churrera, te manda recuerdos. Basilio el carnicero y Román el charcutero vigilan el cielo desde el Arabí; se han comprado un telescopio de alto alcance y un manual de telecomunicaciones interestelares, o eso dicen ellos.
Te hago un resumen del ambiente local: como se acercan las fiestas de San Isidro, andan todas las peñas pegando papelicos en sus locales para rematar sus carrozas. Más de cien gachasmigas populares. Estamos gastando harina y aceite por encima de nuestras posibilidades y el pueblo huele a ajos y a fritanga. El pregón de las fiestas de San Isidro, ñoño y simplón —como todos los pregones festeros del mundo—. Las calles, igual de sucias que siempre; las empleadas de la limpieza del ayuntamiento, de huelga. Y un ardor turístico recorre las meninges de los munícipes; todo se hace desde nuestro municipio para fomentar el turismo y una de dos: o le robamos a Sevilla el protagonismo en cuanto a procesiones porque lo que más gusta por aquí es pasear santos, o le ganamos a Benidorm en cuanto a visitantes extranjeros. Ya te seguiré informando.
Los políticos, como siempre, a lo suyo, diciendo las mismas simplezas y exhibiendo la misma ineficacia, como en todas partes.
















