Iñaki lleva más de trescientos días lejos de la Tierra, perdido entre interferencias, pantallas desbocadas y visiones cósmicas, mientras espera el momento más importante de su viaje: conocer a su hija.
En el pueblo pasan cosas raras desde que Laura se fue: espías disfrazados de jubilados, la NASA nerviosa, rumores galácticos, fiestas, mercados, gachasmigas y una búsqueda que ya tiene a todos hablando.
Laura se lanza a buscar a su astronauta perdido y acaba metida en una aventura disparatada con vuelos a Pekín, escoltas misteriosos y una traductora llamada Layla
Entre la ciencia ficción, la soledad y el humor amargo, Vicente Chumilla firma un relato breve con voz propia, melancolía terrestre y un final inesperado.
Cuando matamos a Dios, ¿qué pusimos en su lugar? Nietzsche lanzó la pregunta. Hoy la respuesta incomoda: pantallas, miedos, líderes endiosados y negocios que predican desde el bolsillo.