Relojes de lujo: grandes máquinas de hacer dinero

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relojes de lujo

Es el siglo XXI y los mercados se reinventan a partir de las nuevas innovaciones tecnológicas, nuevos métodos de ingeniería y muchos, pero muchos productos de vanguardia que solo podíamos imaginar dentro de películas hace algunos años. Desde modelos como el reciente Patek Philippe Grandmaster Chime hasta antiguas piezas como el Paul Newman Daytona de la mítica Rolex, este mundo de los otorgadores del tiempo de pulsera ha sido conquistado por nuevos atributos de mercado que dictan el precio a pagar por los mismos. 

Es así como la historia pasa de lado y el artículo de lujo pasa a verse por su elegancia, sus accesorios, la estructura y piezas que la conforman entre muchísimos otros detalles, unos que han valido más de cien mil horas de trabajo en algunos casos o han necesitado a grandes expertos de la materia para la creación de varios artículos de carácter “definitivo” dentro del mercado. Solo para mencionar ejemplos concretos recogidos por el casino online Betway, los dos relojes antes mencionados del artículo pueden valer hasta la impresionante cifra aproximada de cincuenta millones de euros en el día de hoy, generando con ello una pequeña fortuna para cualquiera que desee poseer solo dos objetos de lujo consigo.

Y como diría cualquier experto vendedor: esto no solo queda aquí. Es el deber informar que, como estos, existen otros relojes de pulsera de lujo valuados en millones de euros, tales como el Rolex Bao Dai, el Patek Philippe Stainlees Steel, el Daytona Unicorn de Rolex, el Portugiese Chronograph de IWC, entre muchísimos otros modelos que, al igual que los dos antes mencionados, gozan de una gran estética y complicaciones a la hora de su creación y múltiples diamantes, piezas de oro, plata, bronce, platino, entre otros minerales incrustados dentro de su anatomía. 

Con todo esto mencionado, queda confirmado que este mundo de los relojes no está elaborado para cualquiera que desee entrar. Se necesita un extenso capital y traspasar unas grandes barreras de entrada para poder competir dentro de un mundo donde los suizos están al frente del timón, y no planean soltarlo durante los años consiguientes.