Sentencia de 12 años de prisión por el homicidio de Gustavo Montoya

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Culpable del homicidio de Gustavo Montoya. Apenas unos días ha durado el juicio para determinar las responsabilidades de la muerte del vecino de Yecla, de origen colombiano, que apareció en las afueras del municipio moribundo tras recibir una paliza a manos del que ahora ha sido condenado. Una paliza que luego le costó la vida.

El jurado popular ha declarado culpable por unanimidad a Alejandro N. C., de 22 años de edad y también vecino de Yecla, que confesó la autoría de los hechos ante el tribunal y el jurado que ha determinado su responsabilidad.

Ha habido un acuerdo de conformidad entre todas las partes. La sentencia establece 12 años y seis meses de prisión, por un delito de homicidio, con la concurrencia de la agravante de abuso de superioridad y la atenuante de confesión tardía de los hechos. Asimismo, deberá indemnizar con 200.000 euros a la viuda y los hijos del fallecido.

La fiscal, que inicialmente pedía para el acusado 25 años de prisión, rebajó la pena a 12 años y seis meses tras el reconocimiento de los hechos por parte del ya condenado.

La semana pasada, en la vista oral el acusado explicó que dio la paliza a la víctima porque le recordó a su padre, al que acusó de maltratar a su madre y a él mismo durante su infancia. 

En su derecho a la última palabra en el juicio, el autor material de la muerte de este inmigrante de origen colombiano pidió perdón a la familia de Gustavo Montoya y aseguró que estaba muy arrepentido de lo que sucedió hace tras años en Yecla.


 

4 COMENTARIOS

  1. Me parecen pocos años .después del ensañamiento que tuvo con el pobre hombre .borracho e indefenso .pero en fin …….que cumpla hasta el último día.

  2. Sale muy barato matar en España…
    Lleva encarcelado desde 2017, con lo que ya ha cumplido un cuarto de la condena, por lo que si no me fallan los cálculos podrá salir de permiso este mismo año. Y en poco más, obtiene el tercer grado y a campar de nuevo a sus anchas.
    Espero, si me cruzo alguna vez con él, no decir o hacer nada que le recuerde a su padre. No quiero firmarle patente de corso para que me mate a palos a mi también.

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