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🌼 martes 28 mayo 2024
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Cuidando el huerto

En la época en la que fui monaguillo de la Purísima, un cura joven que nos daba catequesis nos contó que cuando le preguntaron a San Francisco de Asís qué haría si supiese que una hora más tarde moriría, el Santo respondió que seguiría cuidando su huerto como estaba haciendo en ese momento.

Cada uno puede entender esa respuesta como le parezca mejor. Es posible que encierre alguna metáfora provechosa sobre el cuidado del alma; ya se sabe que a los santos les gustan mucho las parábolas.

Durante mi adolescencia me agobió eso de permanecer impasible una hora antes de la muerte, y es normal porque entonces me faltaban muchas cosas por hacer; sin embargo, ahora me gusta la contestación del santo y si me preguntaran qué haría yo en caso de perder la vida dentro de un rato, contestaría que seguiría mirando el cielo azul embelesado y después echaría una ojeada a la Sierra de Salinas, que la tengo enfrente.

Y todo esto viene a cuento por el cambio de año. Cada 31 de diciembre mucha gente se empeña en hacer planes de futuro o en marcarse objetivos que casi ninguno cumplirá. Tal y como va el mundo, y en manos de quienes está nuestro futuro, es preferible seguir con la rutina sin preocuparse demasiado.
Puedo parecer un burgués conformista. Es posible, pero creo que más bien soy un desencantado ciudadano consciente de que manipulan hasta nuestra manera de ver las nubes. Y no os preocupéis demasiado por este nuevo año, que los que dirigen el mundo sin dar la cara inventarán alguna nueva preocupación o algún llamativo miedo para no dejarnos disfrutar de nuestro devenir cotidiano; y esta quizá sea la mejor metáfora sobre la contestación de San Francisco: seguir cuidando el huerto y no atender a los miedos venideros.

Un par de días antes de fin de año me di una vuelta por las calles y pude comprobar que la gente andaba nerviosa y proponiéndose metas para el próximo año, como si la vida empezara el 1 de enero. ¡Qué estupidez! Se puede empezar a hacer cualquier cosa en marzo o en julio; los inicios no tienen fechas y además, para qué cambiar, lo mejor es saber sacar partido a lo que tienes. Ni lotería ni amantes nuevos ni viajes exóticos: lo cotidiano es lo mejor. Y volviendo al huerto, la vida son cuatro cosechas de tomates, cuatro tragos, cuatro risas y a otra cosa. Incluso el aburrimiento tiene más interés que los viajes.

En un arranque de elocuencia, advertí el otro día a mi amigo Salvador que ambicionar dinero arrastra a la gente de bien a un infierno de ansiedad, y él me contestó que eso es lo que decimos siempre los ricos, y tiene razón.

Pero a más de uno, y ejemplos hay de sobra, el exceso de fortuna los convertiría en desorientados infelices sin saber qué hacer con sus aburridas vidas. Mi amigo Pedrito fantasea con ser millonario.

—Mírate en el espejo —le dije—. ¿Tú crees que tienes pinta de millonario? Se te reirán en tus narices los nuevos ricos del club náutico, te despellejarán y te llevarán a la ruina porque en el club de los ricos de verdad, solo entran los cabrones y tú eres muy buena persona.

Pero él sigue pensando en la riqueza, en los yates y hasta ha proyectado la construcción de un aeropuerto privado en nuestro pueblo; y va a invitar a Elon Musk para que invierta en su proyecto.

Concha dice que el próximo año se jubila.

Ana está segura de que los años que acaban en tres son los mejores.

Salvador está afilando las tijeras de podar y silva la melodía de La muerte tenía un precio.

Saturno gandulea cerca de la chimenea; a él los cambios de año le importa poco, y antes de las campanadas ya estará bostezando.

La gata está ronroneando a los pies de mi rubia.

Y a mí, el presente me pone cachondo y esta noche vamos a cenar huevos fritos con alcacilicos.

alcachofas alcaciles
Foto: Unsplash

Blog de Teo Carpena

Teo Carpena
Teo Carpena
Historias y leyendas de un hombre y su perro, que busca en los recuerdos su identidad. Teo Carpena emigró con su familia a Francia, después de la jubilación vuelve a Yecla y junto a varios amigos recompone su historia. Contacta conmigo en teocarpena@yahoo.es

En la época en la que fui monaguillo de la Purísima, un cura joven que nos daba catequesis nos contó que cuando le preguntaron a San Francisco de Asís qué haría si supiese que una hora más tarde moriría, el Santo respondió que seguiría cuidando su huerto como estaba haciendo en ese momento.

Cada uno puede entender esa respuesta como le parezca mejor. Es posible que encierre alguna metáfora provechosa sobre el cuidado del alma; ya se sabe que a los santos les gustan mucho las parábolas.

Durante mi adolescencia me agobió eso de permanecer impasible una hora antes de la muerte, y es normal porque entonces me faltaban muchas cosas por hacer; sin embargo, ahora me gusta la contestación del santo y si me preguntaran qué haría yo en caso de perder la vida dentro de un rato, contestaría que seguiría mirando el cielo azul embelesado y después echaría una ojeada a la Sierra de Salinas, que la tengo enfrente.

Y todo esto viene a cuento por el cambio de año. Cada 31 de diciembre mucha gente se empeña en hacer planes de futuro o en marcarse objetivos que casi ninguno cumplirá. Tal y como va el mundo, y en manos de quienes está nuestro futuro, es preferible seguir con la rutina sin preocuparse demasiado.
Puedo parecer un burgués conformista. Es posible, pero creo que más bien soy un desencantado ciudadano consciente de que manipulan hasta nuestra manera de ver las nubes. Y no os preocupéis demasiado por este nuevo año, que los que dirigen el mundo sin dar la cara inventarán alguna nueva preocupación o algún llamativo miedo para no dejarnos disfrutar de nuestro devenir cotidiano; y esta quizá sea la mejor metáfora sobre la contestación de San Francisco: seguir cuidando el huerto y no atender a los miedos venideros.

Un par de días antes de fin de año me di una vuelta por las calles y pude comprobar que la gente andaba nerviosa y proponiéndose metas para el próximo año, como si la vida empezara el 1 de enero. ¡Qué estupidez! Se puede empezar a hacer cualquier cosa en marzo o en julio; los inicios no tienen fechas y además, para qué cambiar, lo mejor es saber sacar partido a lo que tienes. Ni lotería ni amantes nuevos ni viajes exóticos: lo cotidiano es lo mejor. Y volviendo al huerto, la vida son cuatro cosechas de tomates, cuatro tragos, cuatro risas y a otra cosa. Incluso el aburrimiento tiene más interés que los viajes.

En un arranque de elocuencia, advertí el otro día a mi amigo Salvador que ambicionar dinero arrastra a la gente de bien a un infierno de ansiedad, y él me contestó que eso es lo que decimos siempre los ricos, y tiene razón.

Pero a más de uno, y ejemplos hay de sobra, el exceso de fortuna los convertiría en desorientados infelices sin saber qué hacer con sus aburridas vidas. Mi amigo Pedrito fantasea con ser millonario.

—Mírate en el espejo —le dije—. ¿Tú crees que tienes pinta de millonario? Se te reirán en tus narices los nuevos ricos del club náutico, te despellejarán y te llevarán a la ruina porque en el club de los ricos de verdad, solo entran los cabrones y tú eres muy buena persona.

Pero él sigue pensando en la riqueza, en los yates y hasta ha proyectado la construcción de un aeropuerto privado en nuestro pueblo; y va a invitar a Elon Musk para que invierta en su proyecto.

Concha dice que el próximo año se jubila.

Ana está segura de que los años que acaban en tres son los mejores.

Salvador está afilando las tijeras de podar y silva la melodía de La muerte tenía un precio.

Saturno gandulea cerca de la chimenea; a él los cambios de año le importa poco, y antes de las campanadas ya estará bostezando.

La gata está ronroneando a los pies de mi rubia.

Y a mí, el presente me pone cachondo y esta noche vamos a cenar huevos fritos con alcacilicos.

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Foto: Unsplash

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Historias y leyendas de un hombre y su perro, que busca en los recuerdos su identidad. Teo Carpena emigró con su familia a Francia, después de la jubilación vuelve a Yecla y junto a varios amigos recompone su historia. Contacta conmigo en teocarpena@yahoo.es
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1 COMENTARIO

  1. Lo primero lo importante. Felicitar a Teo y su entorno en este nuevo año 2023.
    Dicho esto y , sobre si fuese a morir dentro de un rato que haría?
    Joaquín Sabina me ayuda a encontrar la respuesta: «Que el fin del mundo me pille bailando»
    Si voy a morir que mejor que bailando.
    Sobre planes de futuro se podía pedir lo que dice el cantautor.
    «Que las mentiras parezcan mentiras, que cada cena sea tu última cena, ser valiente no salga tan caro y que ser cobarde no valga la pena»
    Sobre la cena, huevos fritos, con alcacilicos y… no sé si era así, unos «pimenticos fullios».

Teo Carpena
Teo Carpena
Historias y leyendas de un hombre y su perro, que busca en los recuerdos su identidad. Teo Carpena emigró con su familia a Francia, después de la jubilación vuelve a Yecla y junto a varios amigos recompone su historia. Contacta conmigo en teocarpena@yahoo.es
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