lunes 17 enero 2022

Concha Ortega

Nací en Yecla en la década de los sesenta. Fui una niña obediente y devota, como me enseñaron las monjas del colegio de La Inmaculada. Hubiera deseado estudiar periodismo, pero las circunstancias personales me lo impidieron. He trabajado en distintas empresas de muebles y tapizados. La crisis me ha obligado a prestar servicios como empleada de hogar por horas. Ser colaboradora en elperiodicodeyecla.com colma, en parte, mis inquietudes culturales y mi afán de superación.
ortegaconcha60@gmail.com

La buena amiga

Concha Ortega recuerda en este relato el día en que Sor Angustias decidió castigarla dejándola encerrada en clase y sin comer

La misteriosa caja de Doña Remedios

Las manos nudosas y manchadas de Doña Remedios siguen moviendo la aguja de ganchillo con la agilidad adquirida durante cerca de un siglo de práctica

Cosme, ‘el grasas’

Cosme era un chaval un par de años mayor que Concha, que trabajaba como mecánico y que decidió amargarle la vida durante un tiempo

El Gala y nuestros primeros encuentros

Había quedado con una amiga en el Gala. Entré y me asomé a los elegantes salones y como no la encontré, opté por dirigirme al patio cubierto

Mis paseos por Campules

La tía Agripina era amiga de la infancia de la abuela Eva. Se veían poco, porque vivía lejos, en el campo, en un páramo seco al que llaman Campules

Queridos (y añorados) veranos

De Los Rosales al Trébol, Concha Ortega rememora en este relato cómo eran sus veranos y los de los jóvenes de Yecla en los 70'

Mixovirus parotiditis

Recuerda Concha Ortega que Mixovirus parotiditis fue el diagnostico de la dolencia que le afectó de niña tal y como escribió el pediatra Luis Maestre

Nube

Concha Ortega rememora un capítulo de su pasado, los meses en que vivió en una casa-cueva con su abuela, quien le regaló a Nube, su conejo

Mi San Isidro particular

Concha Ortega rememora cómo era el San Isidro de su infancia, una fiesta que si bien a ella no le hacía especial ilusión, su madre vivía con intensidad

El silencio nos hace cómplices

Concha ha limpiado en varias casas y considera que muchos hombres creen que si trabajas para ellos estás a su disposición en todos los sentidos

Mascotas, escobas y otros asuntos

Concha nos acerca un poco más a su vida; limpia la casa de varias personas, incluida la de Teo Carpena donde vive situaciones muy diversas

Una lectura provocadora

A través de este interesante relato, Concha Ortega nos adentra en los diarios que relatan la vida erótica de la escritora francesa Anaïs Nin
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