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🌰 miércoles 06 diciembre 2023
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Por sus obras los conoceréis

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Sería el calor del verano. Quizás el cambio de rutinas de esta estación, con mucho tiempo en pantalón corto y respirando aire libre lo que reduce los momentos de reflexión.

O la falta de novedades en Yecla, que se duerme, todavía más, en este periodo estival de campos, piscinas y playas. Para mí que fue la suma de todas estas razones las que me alejó durante meses de este ratico de disfrute que paso escribiéndoles mis humildes opiniones.

Ha sido el Arcipreste Esteban Díaz quien me ha vuelto a inspirar y despertado del letargo. Mejor dicho, ha sido Francisco Ortín Juan y su magnífico libro de la COMED, quien me ha vuelto a recordar la figura de Esteban Díaz, para mí, uno de los vecinos que más ha influido en la transformación que Yecla sufrió en el siglo XX.

“Obras son amores y no buenas razones” dice el refranero, o mejor en este caso, para eso fue Arcipreste, como San Mateo en Los Evangelios recoge: “Por sus obras los conoceréis”.

Y es que obras, nuestro Esteban Díaz, en muy pocos años, realizó muchas, y proyectó otras tantas que, desgraciadamente, nadie fue capaz de concluirlas tras su muerte. No hubo relevo.

Para mí, lo más destacable de todas ellas fue, por supuesto, la COMED: Cooperativa Obrera del Mueble.

No sé si tanto por lo que la mayoría de los estudiosos afirma, que representó el germen de la industrialización de Yecla, (¿por qué no defender que el germen primigenio fueron los fundadores de las fábricas que ya existían antes de la COMED y de donde, precisamente, salieron los cooperativistas?), como porque un cura fuera el inspirador y creador de una empresa industrial.

En aquellos entonces, era normal y habitual que los curas inaugurasen conventos, basílicas, monasterios, escuelas pías. Por ejemplo, tenemos a nuestro Cura Ibáñez o al Abad José Sola que lo precedieron, o al propio Esteban Díaz que restauró todas las iglesias de Yecla tras la Guerra Civil. Pero que un cura se transformara en empresario, localizara el capital, negociara el arriendo del local, preparase la construcción de la nueva nave, la construcción de viviendas para los empleados, etc., sigue siendo excepcional por estos parajes.

Y si no fuera suficiente, la funda con un único objetivo, la de crear empleo. Verdadera creación de empleo. Empleo digno, empleo estable.

Es más, si nos adentramos en los estatutos que se redactaron para dirigirla, como bien lo refleja el autor del libro, la gran parte de los futuros beneficios se destinarían, principalmente, a los propios cooperativistas, ya que estos deberían ir destinados a la formación de los trabajadores (no solo la meramente profesional), a la creación de economatos, pago de libros para los hijos, pago de seguros médicos, etc.

En definitiva, practicaba nuestro Arcipreste, hace ya casi 80 años, lo que ahora creemos haber inventado y que llamamos con palabros rimbombantes como Responsabilidad Social Corporativa, o las actuales teorías del Employee Centricity (ya saben que cuanto más inglés, más chulico) que propugnan que los trabajadores deben estar en el centro de las empresas, a la par de los clientes, puesto que son las personas las que crean el valor diferencial entre unas y otras empresas, son las personas las verdaderas creadoras de valor. Puro humanismo.

Humanidad, como la que respiraba Esteban Díaz en el siglo pasado y de la que deberíamos aprender todos los que, en el mundo empresarial, realizamos nuestro trabajo. Esa humanidad fue la que después trajo bienestar y riqueza para muchos en la querida Yecla.

Hace poco aprendí una manera de discernir entre dos clases de directivos, y que ahora repito frecuentemente:

Están los directivos que, en cuanto los escuchas, inmediatamente, te da la sensación de que ellos son lo importante en sus empresas; y están los otros, los líderes, que al escucharlos percibes de inmediato que los importantes son los demás.

Esteban Díaz, evidentemente, era de estos últimos. Y con hechos lo demostró.

Conrado Padilla Marco
Conrado Padilla Marco
“Mi Rincón de Pensar”. Donde con pasión y determinación, mente abierta y creatividad, abrazo las ideas de cambio que, humildemente, creo que pueden ayudar a trasformar mi pueblo, Yecla. Contacta conmigo en conrado.padillam@gmail.com
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Sería el calor del verano. Quizás el cambio de rutinas de esta estación, con mucho tiempo en pantalón corto y respirando aire libre lo que reduce los momentos de reflexión.

O la falta de novedades en Yecla, que se duerme, todavía más, en este periodo estival de campos, piscinas y playas. Para mí que fue la suma de todas estas razones las que me alejó durante meses de este ratico de disfrute que paso escribiéndoles mis humildes opiniones.

Ha sido el Arcipreste Esteban Díaz quien me ha vuelto a inspirar y despertado del letargo. Mejor dicho, ha sido Francisco Ortín Juan y su magnífico libro de la COMED, quien me ha vuelto a recordar la figura de Esteban Díaz, para mí, uno de los vecinos que más ha influido en la transformación que Yecla sufrió en el siglo XX.

“Obras son amores y no buenas razones” dice el refranero, o mejor en este caso, para eso fue Arcipreste, como San Mateo en Los Evangelios recoge: “Por sus obras los conoceréis”.

Y es que obras, nuestro Esteban Díaz, en muy pocos años, realizó muchas, y proyectó otras tantas que, desgraciadamente, nadie fue capaz de concluirlas tras su muerte. No hubo relevo.

Para mí, lo más destacable de todas ellas fue, por supuesto, la COMED: Cooperativa Obrera del Mueble.

No sé si tanto por lo que la mayoría de los estudiosos afirma, que representó el germen de la industrialización de Yecla, (¿por qué no defender que el germen primigenio fueron los fundadores de las fábricas que ya existían antes de la COMED y de donde, precisamente, salieron los cooperativistas?), como porque un cura fuera el inspirador y creador de una empresa industrial.

En aquellos entonces, era normal y habitual que los curas inaugurasen conventos, basílicas, monasterios, escuelas pías. Por ejemplo, tenemos a nuestro Cura Ibáñez o al Abad José Sola que lo precedieron, o al propio Esteban Díaz que restauró todas las iglesias de Yecla tras la Guerra Civil. Pero que un cura se transformara en empresario, localizara el capital, negociara el arriendo del local, preparase la construcción de la nueva nave, la construcción de viviendas para los empleados, etc., sigue siendo excepcional por estos parajes.

Y si no fuera suficiente, la funda con un único objetivo, la de crear empleo. Verdadera creación de empleo. Empleo digno, empleo estable.

Es más, si nos adentramos en los estatutos que se redactaron para dirigirla, como bien lo refleja el autor del libro, la gran parte de los futuros beneficios se destinarían, principalmente, a los propios cooperativistas, ya que estos deberían ir destinados a la formación de los trabajadores (no solo la meramente profesional), a la creación de economatos, pago de libros para los hijos, pago de seguros médicos, etc.

En definitiva, practicaba nuestro Arcipreste, hace ya casi 80 años, lo que ahora creemos haber inventado y que llamamos con palabros rimbombantes como Responsabilidad Social Corporativa, o las actuales teorías del Employee Centricity (ya saben que cuanto más inglés, más chulico) que propugnan que los trabajadores deben estar en el centro de las empresas, a la par de los clientes, puesto que son las personas las que crean el valor diferencial entre unas y otras empresas, son las personas las verdaderas creadoras de valor. Puro humanismo.

Humanidad, como la que respiraba Esteban Díaz en el siglo pasado y de la que deberíamos aprender todos los que, en el mundo empresarial, realizamos nuestro trabajo. Esa humanidad fue la que después trajo bienestar y riqueza para muchos en la querida Yecla.

Hace poco aprendí una manera de discernir entre dos clases de directivos, y que ahora repito frecuentemente:

Están los directivos que, en cuanto los escuchas, inmediatamente, te da la sensación de que ellos son lo importante en sus empresas; y están los otros, los líderes, que al escucharlos percibes de inmediato que los importantes son los demás.

Esteban Díaz, evidentemente, era de estos últimos. Y con hechos lo demostró.

Conrado Padilla Marco
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11 COMENTARIOS

  1. Otro con su «ensaladilla rusa» de comentario.
    Hay que hacer un Máster para entender algo.
    Solo sobresale en lo que se diferencia de alguien normal, con un fascista, su ODIO y, este tipo tiene odio para poner una tómbola.

    Con este tipo de gente para que razonar?Solo entienden este tipo de cosas: «Vengador tú el doble»

  2. Tu eres quien me odia a mi por se gay y de derechas, copernicus, no aceptas al discordante, como hacían los nazis; la gente como tu me da miedo, te veo capaz de cualquier cosa para imponer tu ideología, los enemigos de los gays no están en la derecha, están en los que añoran el pasado y ahora se hacen pasar por nuestros defensores, pero son los mismos que antes nos hacían desaparecer en cuba, en rusia, en china…. Me has insultado, me has faltado al respeto, has negado mi existencia por no ser de tu cuerda ideológica, tu, que seguro que tienes un vida fácil, me atacas a mi por ser minoría y por no ser minoría de tu ideología. He sufrido MUCHO, MUCHISIMO por mi condición, y auqnue me duelen tus insultos, no me vas a hacer callar, ya nos habeis hecho callar mucho tiempo los comunistas y nos habeis torturado. Hay que plantar cara a totalitarios como tu, con piel de cordero., y en cuanto a lo de «a mamar», es otra de tus vejaciones hacia mi persona, ¡menudo comunista demócrata que eres!, ME DAS ASCO, COPERNICUS.

  3. Habla de ODIO, Copernicus, el ser repelente, asqueroso y totalitario que es capaz de negar que los gays podamos ser de derecha y tenga la cara dura, la desvergüenza y la hipocresía de negar nuestra existencia como gays si no somos de la inquisición morada, ideología propia de nazis: si no eres de los míos no tienes derecho a existir, QUE ASCO ME DAS Y QUE ASCO TE TENGO, COPERNICUS, ojalá supiera quien eres para decirte a la cara cuando te viera por la calle lo que pienso de la gentuza como tú, que niega la existencia de las minorías salvo que sean de tu cuerda ideológica, así empezaron en la Alemania nazi los camisas pardas, y lo peor es que el energúmeno se cree demócrata, QUE ASCO ME DAS Y QUE ASCO TE TENGO, COPERNICUS, y me gustaría decírtelo a la cara.

  4. También hemos tratado en las jornadas los comportamientos totalitarios de las extremas derechas 2.0.
    Fanatizan aquellos que están por una nueva «cruzada» para implantar un régimen que beneficie al GRAN CAPITAL.

    El Banco de Santander era un banco de provincias, cuando termina la dictadura era uno de los grandes bancos de Europa.
    Una pequeña oligarquía se beneficia del régimen de Franco a base de explotar a las clases trabajadoras. Son estos los beneficiarios de la dictadura franquista. No los falangistas, no, estos eran los palmeros.
    El cura no lo pudo comprobar pero una vez el régimen entra en la lógica capitalista una Cooperativa de Obreros estorba, aunque esté bajo la dirección de alguien de confianza.
    Lo pertinente eran las empresas privadas, no cooperativas.
    En esto no tuvieron escrúpulos de cargarse la COMED de la peor manera posible.

    !!El capitalismo imponía su lógica!!

    Para otras jornadas se quedó el tratar la influencia de las iglesias fundamentalistas en el desarrollo del populismo fascista.

  5. De «clase trabajadora» con dacha en santa Pola, donde te vas a pescar, dándote viajillos a Bruselas para asistir a charlas (no gratuitas) para fomentar tu odio contra el que no piensa como tú, pues sí, de clase trabajadora, como cualquier trabajador de la madera que se puede permitir esos lujazos que te permites. Solo sabes odiar, insultar, degradar, vilipendiar y vituperar a quien no piensa como tu, eres fascista, copernicus. Odias a todo lo que es España, odias nuestras tradiciones, odias a tus vecinos y si pudieras eliminarías a quien no piensa como tú, como ya hicieron tus ancestros ideologicos en 1936 en Yecla, tienes un gravisimo problema de odio hacia el discordante, es una enfermedad mental, ya te lo dije una vez, y ahora tú, en un efecto negacionista, proyectas tus frustraciones sobre los demás, pero el único que aquí ha odiado siempre vejando al que no opina como tú, eres tú.

  6. !!CAMUS el gran odiador!!
    Como buen extremista de derechas 2.0 es envidioso, le molesta que otros puedan tener una vida activa, viajen, asistan a jornadas…
    Hablando de «clases» soy de clase trabajadora. De origen, familia pobre pero orgulloso de serlo.
    Están llamando para proseguir, después de un coffee en la puerta mayor que diría la mujer de Ansar ( Aznar) el de las armas de destrucción masiva que metió a España en la guerra de Irak y como represalia sufrimos el atentado de Atocha.
    Sigue con tus comentarios «ensaladilla rusa» que hay que hacer un Máster, como Casado, para entender tus patochadas.
    Sobre lo principal queda pendiente.

  7. CAMUS siempre termina con alguna dosis de ODIO.
    Ya sé que no os importa estoy en unas jornadas en Bruselas sobre: » iliberalismo totalitario o socialdemocracia en Europa»
    De no estar en dichas jornadas haría algunas manifestaciones sobre el «buenismo» eclesiástico.
    En otra ocasión.

  8. Un verdadero lujo que Esteban Díaz fuera arcipreste de Yecla; sin ninguna duda, la Yecla que hoy conocemos no sería la misma sin la obra de este señor. Si hubieran más joses esteban diaz en el mundo, seguro que también habría muchos más católicos. Por mi edad no conocí a este señor, pero por lo que cuenta mi familia era una especie filántropo vestido de cura y muy consecuente con sus convicciones. Desde luego «su caso» merecería ser conocido a nivel incluso mundial, por lo inhabitual. Si ahora tuviéramos en Yecla otro Esteban Díaz, los podemitas (alguien los ha llamado la inquisición morada y me gusta) le llamarían fascista, pues para algunos todo lo que se salga de los cánones por ellos determinados, es fascismo, todo lo que suene a iglesia, a España, o a empresas, es fascismo, son los mismos cuyos ancestros ideológicos mandaron a la cripta de la basílica a numerosos sacerdotes en los momentos previos y primeros de la guerra civil, enseguida vendrá uno a corroborar por escrito lo demócratas que son los de la inquisición morada.

Conrado Padilla Marco
Conrado Padilla Marco
“Mi Rincón de Pensar”. Donde con pasión y determinación, mente abierta y creatividad, abrazo las ideas de cambio que, humildemente, creo que pueden ayudar a trasformar mi pueblo, Yecla. Contacta conmigo en conrado.padillam@gmail.com
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