Un año más la expectación callejera fue impresionante, junto con la algarabía de los niños ante el paso del diablico, siempre sujeto por los “Sanjuaneros”
Como es costumbre, el paseo de los pequeños terminó a los pies del altar mayor de la Basílica después de recorrer diferentes calles del centro de la ciudad.
El alcalde Marcos Ortuño ha reiterado una vez más que este tipo de actos sirven para ensalzar uno de los símbolos de unidad nacional, que representa la igualdad y los derechos y las libertades de todos los españoles